CAPITULO 6.- CERDO Y PIMIENTA

LORENA en la madriguera quedó en espera
con Alicia en el estanque y su mirada en el ojo de su vientre
que era una gota rebasando el vaso.
(El vaso era un rutilante cáliz pero calló
por su música hostigosa y cruenta)

Si el cerdito cabezón hubiera crecido, se dijo a sí misma, hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito sin ojos, me parece precioso. Y empezó a pensar en otros hombres que ella conocía y a los que les sentaría muy bien convertirse en cerditos sin ojitos. ¡Si supiéramos la manera de mudarlos! se estaba diciendo, cuando tuvo un ligero escalofrío al ver la sonrisa voluptuosa del Gato de Cheshire sentada sobre su cama con su ¡bébeme ! y ella misma caminando las montañas o pliegues gigantescos de esa cama de bebé porque ella era nada más que la pupila corta con su gota amniótica rebasando la sonrisa vaso cayendo en el hocico del cerdito sin ojitos.
¡Bébeme!
¡Bébeme mucho!
EL HOMBRE EQUIVOCADO (A partir de un texto de Torcuato Luca de Tena que surcaba en los escritos de la ventolera que producen las caídas)
- Había una vez, - dijo EL SOMBRERERO - un reverendo padre que vivía cerca de un fotógrafo. Lo odiaba tanto.
- Había una niña llamada Alicia que lo quería locamente. Enfrente vivía el catedrático en paz.
Un día el reverendo padre vino con una aguja y una inyección llena de veneno. Empujó al fotógrafo y lo pinchó. El fotógrafo murió en un dos por tres.
Pronto culparon al catedrático y lo llevaron al tribunal de La Reina de los Corazones. El gato bostezó. La Reina de los Corazones había dejado, por descuido, la ventana abierta. Cuando el juicio comenzaba entró por la ventana un cerdito. El cerdito se acostó en las faldas de la Reina de los Corazones. El cerdito se durmió en las faldas de la Reina de los Corazones. El cerdito roncaba demasiado en las faldas de la Reina de los Corazones. Le cortaron la cabeza.
El catedrático tuvo en la noche de Navidad una comida indigesta por el exceso de pimienta. Dijo: “Han matado a un inocente”. El catedrático fue ejecutado aquella noche de Navidad. Le cortaron la cabeza.
La esposa lo vio sin la cabeza y comenzó a llorar. Cuando Alicia lo vio. También comenzó a llorar por el fotógrafo, por el catedrático y por el cerdito. Pronto se murió Alicia. Lloraron todos.
La sumergieron en un mar de lágrimas. Cada noche el fantasma empapado de Alicia acude a casa del reverendo padre con una lámpara en su mano y le dice:

- Te odio; te odio para siempre.

1er. Carrol del día:
Fin de un capítulo PERFECTO,

2do.Carrol del día:
Cualquier texto de cualquier autor puede viajar por la madriguera del conejo que estás pensando.